10.18.2017

Saben lo que no deben hacer by Lluís Foix • 18/10/2017



Rajoy y Puigdemont pueden evitar los efectos de una ruptura entre España y Catalunya
La historia está llena de ejemplos de personajes públicos que sabían perfectamente lo que no debían hacer y, sin embargo, lo hacían para su propia perdición y para la perdición de sus pueblos. Los grandes conflictos del siglo pasado fueron errores de cálculo de sus máximos dirigentes. La Gran Guerra fue un conflicto inesperado por el gran público pero incubado meticulosamente desde hacía muchos meses en el alto Estado Mayor alemán.

Neville Chamberlain y Édouard Daladier acudieron a Munich en 1938 para apaciguar a Hitler y volvieron a Gran Bretaña y a Francia con la seguridad de que habían evitado una segunda guerra mundial con un pacto que autorizaba a Hitler a ocupar la tierra de los sudetes de Checoslovaquia.
Sabían que no se podían fiar de Hitler, pero no tuvieron el coraje de plantarle cara aquel septiembre de 1938. Churchill sentenció el futuro político de Chamberlain al cerrar su discurso en el Parlamento diciéndole que usted ha ido a Munich para salvar el honor y evitar la guerra y perderá el honor y tendrá la guerra. Así fue. Churchill fue abucheado en un Parlamento donde estaba en absoluta minoría y donde la paz se creía que se obtenía con discursos.

La historia de los conflictos, según la historiadora norteamericana Barbara Tuchman, la decidieron reyes o presidentes que eran conscientes de que iban directos al fracaso. Felipe II sabía que no podía sostener cinco guerras paralelas al igual que Johnson tenía la certeza de que la guerra de Vietnam sólo podía acabar en desastre. De Gaulle pronunció la célebre frase “Viva Argelia libre” en 1958 para después iniciar la retirada de la colonia dejando abandonados a cuantos creyeron en sus palabras. En sus memorias no está muy satisfecho de este brusco cambio de posición que justifica por la incapacidad de Francia para mantener una colonia que luchaba por su eman­cipación.
La gerontocracia que acampaba en el Kremlin en los años ochenta sabía que la invasión de Afganistán significaría una operación inasumible. Contribuyó decisivamente a acabar con el régimen y a la voladura de la Unión Soviética.
Los partidarios del Brexit manejaban datos falsos y sabían que la salida de la Unión Europea sería perjudicial para Gran Bretaña. Y, sin embargo, se empeñaron con su propaganda y sus mentiras en romper con Europa. Y lo consiguieron.
Vivimos hoy momentos de gran desconcierto en Catalunya y en España. Tanto Mariano Rajoy como Carles Puigdemont saben que el discurso y la política de confrontación no conducen a ninguna parte, que no puede haber vencedores ni vencidos, que la ley lo tiene difícil para juzgar sentimientos, que una independencia unilateral es una quimera porque no tendría el reconocimiento internacional. Los dos saben que tras la confrontación aparecerán los daños económicos, políticos, judiciales y mediáticos que se observarán después del choque.

Puigdemont sabe que está tiempo para evitar los costes de una operación que, incluso antes de producirse, está enviando la sede social de centenares de empresas fuera de Catalunya. Algunas de ellas son las más importantes del país. Las consecuencias de estas fugas empresariales puede que no sean inmediatas, pero no hay que ser un experto para deducir que significarán un empobrecimiento de Catalunya. Los líderes del independentismo saben también que la división entre catalanes es cada vez más preocupante y que el independentismo, hasta hoy por lo menos, no tiene una mayoría social suficiente. Y, sin embargo, siguen adelante con su hoja de ruta al margen de los daños colaterales que ha generado el proceso.

El Partido Popular de Mariano Rajoy no ha acertado en comprender la realidad catalana. Desde la recogida de firmas contra el Estatut del 2006 hasta el calculado quietismo de Rajoy pasando por las presiones para que el Tribunal Constitucional fallara a favor de recortar el Estatut que había pasado por todos los filtros legales establecidos en la Constitución, ha habido un desconocimiento de la realidad catalana.

El Estado ha puesto en marcha todos sus mecanismos políticos y judiciales para desactivar la declaración unilateral de independencia, asumida confusamente por el president Puigdemont. La aplicación estricta de la ley ha situado el problema en el ámbito internacional, donde los independentistas han trabajado con más eficacia y agilidad que los aparatos del Estado.
Rajoy y Puigdemont saben que si no ceden en sus posiciones vamos hacia el desastre y, aunque no sea lo más importante, el futuro de sus cargos será breve. La prisión incondicional para Jordi Sànchez y Jordi Cuixart es un error que complica todavía más la posibilidad de llegar a un pacto en las próximas horas. Rajoy y Puigdemont saben que vamos hacia la catástrofe y no quieren o no saben evitarlo. Los grandes estadistas conocen el valor de las cesiones en momentos excepcionales.

10.16.2017

Estimats repressors, us diré l’escola Dilluns, 16 d'octubre de 2017 06:00h Francesc Viadel Cultura, pensament i periodisme

Estimats repressors, us diré l’escola, la del carrer del Nou del Convent, un edifici de parets esquerdades amb un pati com el d’una presó on formàvem a toc de campana per a entrar a les aules o per a anar a la capella a resar. En aquella escola vaig aprendre coneixements molt elementals: un grapat de noms de rius i de muntanyes dibuixats en les pàgines d’un llibre prim, les províncies d’Espanya amb els seus colors, la teoria dels conjunts i el nom d’alguns planetes. Allà em van inocular, a força de disciplina, les fronteres mentals d’un món que després era incapaç de reconèixer a la casa del meu pare, jornaler i fill del poble, als carrers on feliçment passava la vida. Vivia, vivíem, sens dubte, a cavall de dos mons. El nostre món i aquell altre un poc o un molt com de mentida el qual no hi havia manera de connectar amb els nostres jocs, amb la nostra llengua, amb els nostres paisatges i afectes.
Us diré, però, també l’escola de l’altra banda del riu on em va tocar llegir amb veu clara i alta el darrer discurs del general Franco... (...) Quiero agradecer a cuantos han colaborado con entusiasmo, entrega y abnegación, en la gran empresa de hacer una España unida, grande y libre. Por el amor que siento por nuestra patria os pido que perseveréis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro Rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido. No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta. Velad también vosotros y para ello deponed frente a los supremos intereses de la patria y del pueblo español toda mira personal. No cejéis en alcanzar la justicia social y la cultura para todos los hombres de España y haced de ello vuestro primordial objetivo. Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria. (…). Qui m’ho havia de dir que aquelles paraules em perseguirien durant tota la vida!
I us diré aquells religiosos arribats de totes els espanyes que no sabien ni una paraula de la llengua del país i de com no hi va haver manera que ni ells, ni nosaltres, l’aprenguérem perquè la bogeria de tots els que temien els canvis es va apoderar de tot i de colp els carrers es van omplir de bròfecs violents que al crit d’Espanya i de "no mos fareu catalans" van imposar la llei del prejudici i de l’autoodi contra la saviesa de la pedagogia i la filologia, contra el diàleg serè. Del cert que aquella gent estava ben convençuda que el valencià no tan sols era una llengua de pobletans i semisalvatges sinó que, a més, encara que s’emprés per a ensenyar a sumar o restar, a la curta serviria per a injectar en el poble el verí del marxisme, del separatisme, l’odiat esperit dels catalans... Enmig d’aquell clima de por, finalment, no va ser possible ni tenir una hora per a aprendre amb dignitat el valencià amb què expressàvem i definíem el nostre univers. I així les coses, per a ocupar el temps, ens van fer comprar a cadascú de nosaltres una flauta de plàstic que bufàvem divertits fins que es feia mal el cap i ens escaldàvem els llavis.
Des d’aleshores, al meu país aquells mateixos guardes eterns de l’Espanya com Déu mana s’han esmerçat obsessivament per a confinar el valencià en la cel·la de les coses inútils i val a dir que han tingut un èxit notable. Són els membres de la mateixa confraria que intentaren ara fa uns anys a les Balears ofegar la nostra llengua en l’escola amb pretextos estúpids. Els mateixos que ara clamen per tot arreu que l’escola –juntament amb els mitjans de comunicació públics– és la culpable de l’exigència clamorosa d’una majoria dels catalans per a decidir el seu futur. Quina estupidesa.
Fa anys, estimats repressors, que digueu que a les escoles catalanes no s’hi dona de beure als nens que no ho demanen en català, que se’ls castiga durament i se’ls tracta gairebé com en un camp de presoners. Ho digueu de les escoles i dels xiquets de Catalunya, però, també dels de les Balears o dels del País Valencià amb la fúria del tarat, amb la ràbia de l’acomplexat. No us canseu de dir-ho, d’explicar-ho als diaris que no tan sols us creuen sinó que publiquen informes de part afirmant els enormes perjudicis de l’ensenyar en una llengua que no siga, vés per on, la vostra mentre s’ompliu la boca de paraules com llibertat i tolerància. Volíeu espanyolitzar els xiquets catalans i fins i tot heu intentat –amb resultats ridículs– temptar a la deserció escolar, subornant les famílies amb els diners de tothom. Heu utilitzat també, matusserament, els vostres tribunals contra l’escola, però, tampoc no se n’heu eixit amb la vostra i, aleshores, rabiosos, s’heu inventat una societat malalta que persegueix i assenyala els qui considera dissidents. Espanyolitzar, germanitzar... que malparits que són els mots quan se’ls entén en tot el seu sentit ple.
Ara, però, heu pujat l’aposta i assegureu que a les escoles ja no es conformen en torturar lingüísticament els seus estudiants de pocs anys sinó que ara s’han convertit també en centres on s’adoctrina en l’independentisme, on es persegueix als fills dels guàrdies civils i dels policies nacionals, on s’educa en la hispanofòbia ferotge, on s’ensenya el castellà. Sabeu que és mentida però això ja no importa... La vostra propaganda prepara el terreny per a escanyar un sistema educatiu pel qual el 1983 va optar majoritàriament, unànime, la societat catalana. Un sistema que només ha estat combatut per un grapat de fanàtics que després de mitja vida entre nosaltres no han estat capaços d’aprendre a dir ni bon dia. Perseguiu, és evident, acabar amb la diversitat interna, dividir Catalunya com vareu fer amb el País Valencià per a evitar potser el desenllaç d’una situació que vosaltres mateix heu provocat i que no té res a veure ni amb l’escola, ni amb la programació de TV3, ni amb fosques conxorxes internacionals ordides per vés a saber qui.
Ja sé que no us atrevireu a prohibir del tot el català sediciós i en rebel·lió com van fer a tot arreu Carles III, Primo de Rivera o el vostre plorat Franco, però mirareu de fer mal, tant com us siga possible.
Estimats repressors, el vostre odi em commou tant com la vostra ignorància sobre com són les nostres escoles, sobre com és aquesta societat. No enteneu res i el pitjor és que tothom, des de París a Beijing, se n’ha adonat de la profunditat del vostre drama menys vosaltres. Deixeu-ho córrer. Ningú no ho dubta ja que fracassareu.

10.14.2017

Fes socis de la Plataforma per la Llengua als teus familiars per 15 € a l'any Ajuda'ns a seguir creixent!

Ara, més que mai, et necessitem!

Gràcies al suport dels prop de 14.000 socis que ja sumem a la Plataforma per la Llengua, fa 24 anys que podem treballar en diferents àmbits per a aconseguir la normalització plena del català arreu dels territoris de parla catalana.
Malgrat tota la feina feta, encara hi ha molt camí per recórrer. Encara som molt lluny del que es podria considerar una situació normal i plenament democràtica en matèria lingüística, tal com hem demostrat en el document de les Balances lingüístiques 2017.
És per aquest motiu que volem demanar un cop més el teu suport per a seguir creixent i poder continuar amb la nostra tasca a favor de la llengua catalana i els drets lingüístics dels seus parlants. Per a fer-ho, hem creat una nova quota anual de 15 € per a aquelles persones que s’adhereixin a l’entitat com a familiars d’un soci ja inscrit.
Si aconseguim sumar molts familiars, aquesta petita aportació anual ens permetrà portar a terme grans projectes arreu del domini lingüístic!
Moltes gràcies pel teu suport i per estimar la nostra llengua.
Ser molts és tenir més força!

10.08.2017

NOTA DE PREMSA PRONUNCIAMENT D’ACCIÓ CULTURAL DEL PAÍS VALENCIÀ (ACPV) DAVANT DELS FETS DE L’1 D’OCTUBRE A CATALUNYA

València, 3 d'octubre de 2017

NOTA DE PREMSA

PRONUNCIAMENT D’ACCIÓ CULTURAL DEL PAÍS VALENCIÀ (ACPV) DAVANT DELS FETS DE L’1 D’OCTUBRE A CATALUNYA

La Junta Directiva condemna l’extrema violència de la Policia i la Guàrdia Civil i demana al Govern espanyol que escolte i respecte la veu del poble de Catalunya

L’1 d’octubre vam assistir a una jornada d’excepcional gravetat: efectius de la Policia Nacional i de la Guardia Civil van assaltar col·legis electorals de diverses poblacions catalanes i van intentar desallotjar-los i apropiar-se d’urnes i vots amb una violència extrema, i sense causa justificada, contra la població civil.
Les imatges han recorregut el món, han escandalitzat a premsa, representants polítics i Governs de tot Europa i, simplement, no tenen cap explicació des del punt de vista de les normes i pautes pròpies d’una democràcia: ahir, Espanya, va ser sinònim de vergonya a tot el món. Parlem de més de 800 ferits, alguns greus (fins i tot hi ha el cas d’un jove que ha perdut un ull per impacte de pilota de goma, l’ús de les quals, recordem-ho, està prohibit a Catalunya).
Enfront d’aquesta exhibició de violència extrema, vam veure centenars de milers de ciutadans fent cua en col·legis electorals per a exercir tranquil·lament i pacífica el seu dret al vot. I 2.262.424 vots validats (sense comptar els milers de vots emesos però segrestats per la Policia Nacional i la Guardia Civil) són, es mire com es mire, molta gent, i més tenint en compte els obstacles de tot tipus que hagué de superar la votació.
Arribats a aquest punt, Acció Cultural del País Valencià (ACPV) entén que la decisió del Govern espanyol (perquè és evident que si l’actuació de la Policia Nacional i la Guardia Civil fou uniformement tan violenta, no fou per l’existència de “casos aïllats”, sinó perquè es produí l’ordre de fer ús de la força sense esperar motiu) mereix l’absoluta condemna de tothom. Qualsevol intent de redreçar aquesta situació implica que el Govern espanyol reconsidere i rectifique el seu comportament.
I corregir el seu comportament implica, al nostre entendre:
  1. Obrir una investigació imparcial de la violència exercida per les forces policíaques (com, de fet, ha demanat ja l’ONU) i dur davant dels tribunals de justícia els culpables d’actuar així contra els ciutadans que en teoria haurien de protegir.
  1. Retirar el desplegament policíac enviat a Catalunya, i actuar d’acord amb la llei: a Catalunya, les competències de seguretat pública corresponen al cos autonòmic dels Mossos d’Esquadra.
  1. Retirar també el control administratiu i financer de la Generalitat, i complir ací també la llei, respectant el Govern autonòmic i les institucions catalanes, i les competències que per llei li corresponen.
  1. Iniciar un procés de diàleg i consens amb les institucions catalanes, des del respecte als representants democràticament elegits, per tal de buscar solucions possibles, sense imposicions, amenaces ni més violència.
El Govern espanyol fa anys que no ha fet sinó perdre una oportunitat rere l’altra de consensuar una solució. Primer, es va negar a acceptar l’Estatut votat pel poble de Catalunya. Després, es negà a arribar a cap forma de pacte fiscal. I a continuació no volgué cap modalitat de votació pactada i amb valor legal. I ha acompanyat cada negació amb gestos d’humiliació al poble de Catalunya, fins arribar a l’extrem d’assaltar les seues institucions i detenir membres del seu Govern el passat 20 de setembre i, finalment, d’agredir indiscriminadament als seus ciutadans l’1 d’octubre. De manera que ara el Govern espanyol recull la tempesta d’indignació que la seua actuació irresponsable ha anat sembrant.
No és a nosaltres a qui correspon apuntar quina ha de ser la solució, però simplement no és possible continuar ignorant l’opinió majoritària del poble de Catalunya. I és exclusivament responsabilitat del Govern espanyol el fet que eixa opinió ara demane el que no hauria demanat fa una dècada. I sobre els qui recau la màxima responsabilitat de la situació actual, recau també la màxima obligació de corregir-la i consensuar una solució.

Acció Cultural del País Valencià - Octubre CCC
Carrer de Sant Ferran, 12 - 46001 València - 96 315 77 99

10.05.2017

Camino hacia el desastre de Ignacio Escolar (EL PULPITO LAICO)


Somos rehenes, todos nosotros, de un Govern y un Gobierno de irresponsables, inútiles e incendiarios

El rey Felipe VI tenía tres opciones y dos eran mejores que esta. Una era callar. La segunda, hablar para todos los españoles, también para todos los catalanes. Ha escogido la peor de todas: tomar partido sin matices por la derecha española, por el PP y Ciudadanos, con un discurso que anticipa una intervención por la fuerza en Catalunya, que cierra la puerta al diálogo, que deja fuera a la gran mayoría de los catalanes y a una gran parte de España. Ha fallado al momento histórico y a todos aquellos que aún confiábamos en que esto no terminaría en el abismo.
La situación no puede pintar peor. Nunca antes he sido tan pesimista sobre el futuro de España a largo plazo y para los próximos días. Somos rehenes, todos nosotros, de un Govern y un Gobierno de irresponsables, inútiles e incendiarios.
A un lado, unos independentistas que están convencidos de la bondad de sus actos, que anteponen la patria a todos sus ciudadanos, que llevan años preparándose para este momento, que tienen un plan claro y lo están ejecutando. Lo tienen más cerca que nunca y lo saben, y están dispuestos a que paguemos el precio.
Al otro lado, la nada. La nada con sifón y una banderita de España, esa España que ellos mismos están rompiendo. Un presidente del Gobierno que otra vez intenta convencernos de que su indolencia es estrategia y que nos conduce al desastre. Que provocó esta crisis de Estado por cicateros cálculos electorales. Que se pasó cinco años creyéndose su propia propaganda –ese suflé que bajaba–. Que este mes de tragedia ha echado gasolina al fuego con la peor gestión posible de esta crisis. Que, con tal de mantenerse en el poder, con su interés particular como único criterio, ha podrido la credibilidad de toda las instituciones que hoy deben dar respuesta a esta crisis de Estado: la Justicia, la Fiscalía, la Policía… Ayer Rajoy también empeñó la Corona en esa timba donde se juega su supervivencia personal apostando con España.
El peor desenlace parece hoy inevitable. Dentro del complejo mundo independentista estos días discutían dos alternativas: los que querían ir a la DUI y los que buscaban frenar el choque de trenes con una negociación. La respuesta del rey y del Gobierno han dado argumentos en ese debate a quienes defienden la ruptura definitiva. Tras saltarse la legalidad española, el Parlament catalán va a seguir su legalidad catalana y declarar la independencia con la ilegal ley de transitoriedad como excusa y la coartada de un supuesto referéndum en el que más de media sociedad no participó. El Gobierno responderá con el 155 y puede que también el 116: el Estado de excepción. Hacer que se cumpla ese mandato será otra cosa.
Si el movimiento independentista fue capaz de proteger decenas de miles de urnas y miles de colegios electorales, ¿cómo creen que reaccionarán para proteger a su Govern de ser detenido? La Policía, y tal vez el Ejército, intentarán ganar las calles por la fuerza. La violencia policial de este domingo será una broma comparada con lo que viene los próximos días. Si la solución que da Mariano Rajoy es la de la fuerza, ganará la fuerza porque no hay otro ejército al otro lado del Ebro. Puigdemont y el resto de líderes independentistas acabarán detenidos y la sociedad catalana –y la española– quedarán completamente rotas, tal vez de forma irreparable.
Cuando Rajoy llegó a La Moncloa, el independentismo sumaba el 11% en el Parlament. Hoy son el 48%. Cuando se vuelva a votar, su mayoría será indiscutible porque este Gobierno les ha dado toda la legitimidad, toda la credibilidad, todos los argumentos. Hoy creo que mi generación verá una Catalunya independiente gracias a Mariano Rajoy Brey. Gracias al peor presidente de la historia de España.

10.03.2017

PRONUNCIAMENT D’ACCIÓ CULTURAL DEL PAÍS VALENCIÀ (ACPV) DAVANT DELS FETS DE L’1 D’OCTUBRE A CATALUNYA (ACPV)

València, 3 d'octubre de 2017


NOTA DE PREMSA

PRONUNCIAMENT D’ACCIÓ CULTURAL DEL PAÍS VALENCIÀ (ACPV) DAVANT DELS FETS DE L’1 D’OCTUBRE A CATALUNYA


La Junta Directiva condemna l’extrema violència de la Policia i la Guàrdia Civil i demana al Govern espanyol que escolte i respecte la veu del poble de Catalunya

L’1 d’octubre vam assistir a una jornada d’excepcional gravetat: efectius de la Policia Nacional i de la Guardia Civil van assaltar col·legis electorals de diverses poblacions catalanes i van intentar desallotjar-los i apropiar-se d’urnes i vots amb una violència extrema, i sense causa justificada, contra la població civil.
Les imatges han recorregut el món, han escandalitzat a premsa, representants polítics i Governs de tot Europa i, simplement, no tenen cap explicació des del punt de vista de les normes i pautes pròpies d’una democràcia: ahir, Espanya, va ser sinònim de vergonya a tot el món. Parlem de més de 800 ferits, alguns greus (fins i tot hi ha el cas d’un jove que ha perdut un ull per impacte de pilota de goma, l’ús de les quals, recordem-ho, està prohibit a Catalunya).
Enfront d’aquesta exhibició de violència extrema, vam veure centenars de milers de ciutadans fent cua en col·legis electorals per a exercir tranquil·lament i pacífica el seu dret al vot. I 2.262.424 vots validats (sense comptar els milers de vots emesos però segrestats per la Policia Nacional i la Guardia Civil) són, es mire com es mire, molta gent, i més tenint en compte els obstacles de tot tipus que hagué de superar la votació.
Arribats a aquest punt, Acció Cultural del País Valencià (ACPV) entén que la decisió del Govern espanyol (perquè és evident que si l’actuació de la Policia Nacional i la Guardia Civil fou uniformement tan violenta, no fou per l’existència de “casos aïllats”, sinó perquè es produí l’ordre de fer ús de la força sense esperar motiu) mereix l’absoluta condemna de tothom. Qualsevol intent de redreçar aquesta situació implica que el Govern espanyol reconsidere i rectifique el seu comportament.
I corregir el seu comportament implica, al nostre entendre:
  1. Obrir una investigació imparcial de la violència exercida per les forces policíaques (com, de fet, ha demanat ja l’ONU) i dur davant dels tribunals de justícia els culpables d’actuar així contra els ciutadans que en teoria haurien de protegir.
  1. Retirar el desplegament policíac enviat a Catalunya, i actuar d’acord amb la llei: a Catalunya, les competències de seguretat pública corresponen al cos autonòmic dels Mossos d’Esquadra.
  1. Retirar també el control administratiu i financer de la Generalitat, i complir ací també la llei, respectant el Govern autonòmic i les institucions catalanes, i les competències que per llei li corresponen.
  1. Iniciar un procés de diàleg i consens amb les institucions catalanes, des del respecte als representants democràticament elegits, per tal de buscar solucions possibles, sense imposicions, amenaces ni més violència.
El Govern espanyol fa anys que no ha fet sinó perdre una oportunitat rere l’altra de consensuar una solució. Primer, es va negar a acceptar l’Estatut votat pel poble de Catalunya. Després, es negà a arribar a cap forma de pacte fiscal. I a continuació no volgué cap modalitat de votació pactada i amb valor legal. I ha acompanyat cada negació amb gestos d’humiliació al poble de Catalunya, fins arribar a l’extrem d’assaltar les seues institucions i detenir membres del seu Govern el passat 20 de setembre i, finalment, d’agredir indiscriminadament als seus ciutadans l’1 d’octubre. De manera que ara el Govern espanyol recull la tempesta d’indignació que la seua actuació irresponsable ha anat sembrant.
No és a nosaltres a qui correspon apuntar quina ha de ser la solució, però simplement no és possible continuar ignorant l’opinió majoritària del poble de Catalunya. I és exclusivament responsabilitat del Govern espanyol el fet que eixa opinió ara demane el que no hauria demanat fa una dècada. I sobre els qui recau la màxima responsabilitat de la situació actual, recau també la màxima obligació de corregir-la i consensuar una solució.
 
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Vergüenza y desgarro de Javier Arocas (El Pulpito Laico)

Cómo hemos llegado a esto, a este desgarro civil, a esta frustración democrática. La respuesta de Belmonte es inapelable: degenerando. No hay talento, no hay sesera en nuestros políticos. Uno podría decir que sí que la hay, que los unos y los otros tienen un plan, su plan, su mejora electoral, pero no puede ser, son simplemente unos indecentes, unos inútiles y cobardes.

No hay estatura política, ni en los de hoy ni en los que se consideran propietarios de la Transición, escondidos en sus cómodas posiciones privilegiadas y comilonas capitalinas, quién sabe si hoy en la gusanera de Miami. Son políticos mediocres para este pueblo atrasado; en Escocia, Québec o en cualquier otro rincón del orbe civilizado serían corridos a escobazos .

Para qué han servido estos últimos cuarenta años, cómo hemos llegado hasta aquí entre golpes televisados, palos, coces, cargas. Imágenes de brutalidad  policial o de ira contra ellos a pedrada limpia. Con razón no te quieren, vecino Machado. Cuantas décadas para que en los despachos y en las tabernas la moneda corriente sea el insulto y la barbarie, se canten himnos fascistas y recurramos a la performance  televisada para que otros nos vean, se avergüencen y quizá nos ayuden a resolver lo que por nosotros mismos no somos capaces. Unas nuevas brigadas internacionales de aire fresco democrático que aquí no acaba de insuflar nuestros pulmones.

No nos merecemos estos políticos, pero tampoco estas tabernas, ni estos fiscales, ni estos jueces, ni estos medios y sus directores, ricos y profesionales de la Transición y del orden que los hace unos privilegiados en este mundo cada día más precario; ni estos policías, que van jaleados a por ellos, por poco salario y peores condiciones, con una reputación quizá perdida para siempre. Antes se arreglaba cambiando el gris del uniforme pero ahora...

La democracia es confianza y el domingo, tal vez, se ha perdido para siempre. Y lo peor es que el jefe ni se inmuta, el máximo responsable no da la cara, su oposición menos, cobarde como él y cagona. Mañana la prensa deportiva se hará eco de algunos partidos menos, suspendidos o de solatera, y eso quizá nunca nos lo perdone el del puro. Tiemblen.

Dice el Gobierno que ha desbaratado el referéndum. Un referéndum que antes decía que no habría y que no tendría validez. A palos y trompás. Sin política, sin talento, sin sesera, dejando los caminos intransitables. Ya no hay sitio para los que queríamos diálogo, ya todos somos malditos, para los unos y para los otros. Que se peguen, a por ellos, que luego vendrán a por  todos. A mil y pico el pelotazo y sin equiparación salarial, veréis. En el fondo, lo han desbaratado todo, unos y otros, ya queda poco del sueño y espero que de los vividores de la Transición y de sus profesionales, menos. Confío en Kuhn y que sea verdad que a cada cambio de paradigma, anteceda una convulsión. Así sea.
Lejos quedan aquellos días en los que catalanes y andaluces, con nuestras banderas, jugábamos a ser demócratas y por La Rambla cantábamos Llibertat, amnistía i estatut d'autonomia, bilingües perdíos y hermanos de sangre e ilusiones. Ya nos queda poco que cantar, además no sé, pero hoy no dejo de pensar en aquellos días , Caminito de la obra, con Joan Manuel, hermano, que estarás sufriendo:

"Escampa en una Vanguardia la fiambrera
Y se festeja con media botella de Priorato
Y se calienta con sol y permanganato.
Y arrempenchao en la sombra duerme la siesta
Soñando con hacerle, a su capataz, la vaca
y que gane fuera er Beti y el Barça en casa"
Qué fracaso, qué derrota más estrepitosa, qué indigencia democrática

10.01.2017

Tots a la Diada del Sí!

Fullana: "Al·leluia! Per fi el PP reconeix l'evidència: funcionen a base...

Cuando la extrema derecha ocupa el centro sin que salten las alarmas ALEJANDRO TORRÚS EL PULPITO LAICO


La ultraderecha encuentra hueco en el conflicto catalán, respaldada por determinados partidos y medios,  para colar su discurso identitario. La idea de un nacionalismo español reaccionario y excluyente se fortalece frente a los que entienden España como una nación de naciones que tiende al federalismo. 

Es difícil darse cuenta. El mensaje llega a nosotros envuelto en una bandera rojigualda con toques de sentimentalismo. Apela a tus emociones. Trata de noquear tu razón. Se camufla entre datos, cruces de acusaciones y expresiones grandilocuentes como 'golpe de Estado' o "sediciosos catalanes'. El 'España se rompe', la AntiEspaña y el discurso de los enemigos de la patria. Otra vez. La idea que se desprende de ese mensaje es que, por un lado, aquel que defiende la celebración de un referéndum en Catalunya es antiespañol, rojo, separatista. Sea de Madrid, de Huelva o de Vic. Por otro, que la única manera de entender España y de sentirse español es la negación a ultranza de una España plural y diversa. Te lo venden como sentido común, como la normalidad, pero es el mensaje de la extrema derecha. Y lo tienes ahí, delante de ti, envuelto en la bandera de España. 
"La extrema derecha está viendo cómo uno de sus ejes básicos, que es la unidad y homogeneidad de España, está siendo reforzado, apuntalado, reivindicado e incluso catapultado por partidos políticos tradicionales y medios de comunicación. Se sienten respaldados y legitimados. Están consiguiendo impregnar el debate público con su discurso, que está siendo comprado o asimilado en términos muy similares por partidos como el PP", explica a Público el periodista experto en extrema derecha Miquel Ramos, autor del artículo ¿Cómo dejamos de preocuparnos y comenzamos a amar a la nueva ultraderecha?, que fue publicado en The New York Times.  
Pero, ¿cómo se naturaliza a la extrema derecha? ¿Cómo se sitúa su visión de España en la centralidad del discurso? Hay muchas maneras. Todo ha sucedido en apenas unas semanas, desde la aprobación de la ley del referéndum. Este artículo recoge tres ejemplos. El primero de ellos es el caso del ultraderechista Juan Antonio Llopart, ex líder del partido neonazi Movimiento Social Republicano y exmiembro de una editorial que se dedica, según la Audiencia Provincial de Barcelona y el Tribunal Supremo, a difundir ideas genocidas y negacionistas del Holocausto. Llopart escribió una carta en su muro de Facebook dirigida a su hermano, alcalde independentista de una localidad catalana, en la que Llopart trataba de recordar a su hermano el amor a España que le habían inculcado sus padres. La carta se hizo viral y diferentes medios no dudaron en hacerse eco.
En esta ocasión también hay que descender al cuerpo de la noticia para conocer que el autor del artículo no es un catalán cualquiera, que se trata del ultraderechista Llopart.

La web de Antena 3 Noticias también recogió la información en una noticia titulada Escribe una emotiva carta a su hermano, un alcalde separatista catalán: "Ser español es un honor"Sin embargo, Antena 3 no explica quién es la persona que firma la carta. Ni explica que ha pertenecido a un movimiento neonazi. Nada. Se limita a profundizar en los aspectos emocionales de la misma. 
Las cartas de Llopart han conquistado terreno. De un medio escorado en la ultraderecha, La Gaceta, a dos de los medios más seguidos del Estado: El Mundo y Antena 3. Los grupúsculos de extrema derecha, tal y como informó Público, comenzaron recientemente un nuevo intento de metamorfosis estética y suavización de su imagen con el objetivo de llegar a nuevas clases sociales. Fascismo 2.0: del gueto a la transversalidad para intentar el "gran asalto, tituló este diario aquella información. La intentona ha quedado de momento en fracaso, pero con la cuestión catalana encima la mesa, sus voces encuentran eco en espacios caracterizados por la defensa de la Constitución del 78 y el rechazo a que Catalunya tenga derecho a decidir. 
"Están dando voz a un negacionista del holocausto. Es una barbaridad. Eso es imposible pensar que sucedería en un país como Alemania. Pero aquí está sucediendo. Están blanqueando discursos y personas que son de extrema derecha. Hay determinados medios y partidos que deberían plantearse qué están haciendo. Bajo mi punto de vista, están dando alas y blanqueando a la extrema derecha. Ahí está lo que sucedió de Zaragoza", prosigue Miquel Ramos. 

Lo que sucedió en Zaragoza

Miquel Ramos se refiere al acto de Unidos Podemos y otras fuerzas para solicitar un referéndum pactado y a la movilización-protesta convocada por un grupo de extrema derecha. Alrededor de 400 personas acudieron a la llamada del grupo ultraderechista Movimiento Aragonés Social (Mas), entre los que se encontraban cargos del PP y varios agentes de Policía, de paisano, según desveló eldiario.es. Muchos iban envueltos en la bandera de España y la mostraban con rabia a los diputados. Entre ellas, también había alguna del aguilucho, la bandera de la España de Franco. "Contra la traición, ejecución", gritaban. Los cargos públicos tuvieron que cerrar a cal y canto todas las entradas al recinto.



9.30.2017

La necesaria movilización de las fuerzas democráticas frente a los herederos del franquismo Vicenç Navarro Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra (EL PULPITO LAICO)

El coste de la desmemoria histórica
La escasa recuperación de la Memoria Histórica en los círculos políticos, mediáticos e incluso académicos españoles explica que no se haya corregido la tergiversada historia de este país, tergiversación que continúa dominando el relato del pasado y del presente. No hay plena conciencia ni hay pleno reconocimiento, por ejemplo, de que la Guerra Civil fue un golpe militar contra un sistema democrático gobernado por unas fuerzas políticas promotoras de reformas urgentes y necesarias que estaban afectando los intereses de las clases privilegiadas y dominantes que, siendo una minoría de la población, necesitaron de una enorme y cruel represión frente a la mayoría de la población, que eran las clases populares. De no ser por la enorme resistencia popular en la mayor parte de los territorios españoles, aquel golpe militar se hubiera impuesto en cuestión de dos o tres meses. Pero a pesar de la ayuda de las tropas nazis alemanas y fascistas italianas, y de la escasa ayuda militar que el gobierno republicano recibió de los supuestamente democráticos gobiernos occidentales (temerosos estos de que las reformas altamente populares del Frente Popular contaminaran a sus propias clases populares), no pudieron conseguir someter a la mayoría de la población hasta tres años más tarde, estableciendo uno de los regímenes más represivos, crueles y terroristas (es decir, que el terror era una política del Estado) que hayan existido en Europa durante el siglo XX. Nunca hay que olvidar que por cada asesinato que cometió Mussolini, el régimen de Franco cometió diez mil.

La Guerra Civil fue una lucha de clases. Pero también fue una lucha de dos visiones de lo que es España 
No hay duda de que la Guerra Civil fue una lucha de clases, de las oligarquías y de las burguesías en contra de la clase trabajadora de los distintos pueblos y naciones de España. Los vencedores de aquella lucha de clases establecieron el Estado dictatorial, y, cuarenta años más tarde, fueron las fuerzas dominantes en la transición de la dictadura a la democracia, definida erróneamente como modélica. Y digo erróneamente porque el desequilibrio de fuerzas en aquel proceso fue tan grande a favor de los vencedores de la Guerra Civil y en contra de los vencidos (las izquierdas que lideraban las fuerzas democráticas) que era imposible que el resultado de aquella transición fuera modélico. Su producto, la democracia española, era y continúa siendo enormemente limitada y el Estado del Bienestar fue y continúa siendo muy insuficiente. Los datos que avalan tal observación están ahí para el que quiera verlos. Los muestro en mis libros (ver Bienestar insuficiente, democracia incompleta. De lo que no se habla en nuestro país. Anagrama, 2002; y El subdesarrollo social de España: causas y consecuencias. Anagrama, 2006). 
Ahora bien, hay otra parte de la desmemoria histórica que está incluso más ocultada. Es poco conocido hoy en España que además de la lucha de clases que apareció en la mayoría de los pueblos y naciones de España, hubo otra lucha que se sintió con especial énfasis en las naciones “periféricas”, como Catalunya y el País Vasco (y también en Galicia). La represión en contra de la cultura e identidad nacional en Catalunya fue una característica de aquel golpe militar y del régimen que estableció. Puedo dar constancia de ello, como catalán que soy. No soy muy dado a referirme a experiencias personales, pero me permito hacer una excepción en este artículo en mi intento de explicar una dimensión poco conocida del pasado de nuestro país a mis amigos al sur del Ebro, a quien está dirigido predominantemente este artículo. Cuando yo era un niño, alrededor de los 10-11 años, un gris (la policía franquista) en Barcelona se molestó por dirigirme a él, en la calle, en catalán –mi lengua materna- diciéndome “no hables como un perro, habla como un cristiano”. Recuerdo bien la frase, a la que respondí escupiéndole en la cara. Además de la paliza y el bofetón que me dio, me llevó al cuartelillo de la policía, desde donde llamaron a mis padres, maestros republicanos que fueron brutalmente represaliados por su apoyo a las reformas educativas de la República y a la Generalitat de Catalunya (ver Una breve historia personal de nuestro país. biografía de Vicenç Navarro, en www.vnavarro.org). Mi padre me acarició la cabeza, y hablando para sí mismo dijo “Tan jove, ja” (tan  joven, ya), y mi madre, delante de los grises, me dio uno de los besos más grandes y más políticos que una madre haya dado a su hijo en Catalunya, mostrando lo enormemente orgullosa que estaba de mí.
En muchas partes de España parece no conocerse que siempre ha habido en Catalunya un sentimiento de identidad que no tiene por qué ser excluyente o insolidario. Es cierto que este sentimiento puede lamentablemente traducirse en un nacionalismo excluyente. Así pasó con Jordi Pujol, el mayor punto de referencia político del nacionalismo catalanista conservador, cuando escribía que los “inmigrantes” murcianos y andaluces que venía a trabajar a Catalunya (a los que la burguesía catalana y los nacionalistas pujolianos llamaban “charnegos”) tenían una capacidad intelectual inferior a la de los catalanes. Ahora bien, siempre hubo otro sentimiento identitario solidario característico de las izquierdas catalanas, opuesto al anterior. En el mismo periodo que Jordi Pujol promovía aquel nacionalismo, yo escogí ser médico de los “charnegos” en el barrio más pobre de Barcelona, el Somorrostro. La resistencia antifascista que se había infiltrado en el sindicato fascista, el SEU, fundó el SUT (el Servicio Universitario del Trabajo), que había establecido el único centro sanitario en aquel barrio y cuyos habitantes representaban la clase trabajadora venida de otras parte de España que estaba construyendo el país y luchando, muchos de ellos, en la resistencia antifascista. Las izquierdas catalanas siempre vimos que la lucha social y la lucha por la recuperación de la identidad catalana estaban unidas, pues la causa de su opresión era la misma: el Estado fascista. Y esta diversidad de identidades regionales y nacionales era la riqueza del país. Nuestro deseo era que tal diversidad quedara reflejada en la configuración del Estado cuando se estableciera la democracia.

La España plurinacional fue siempre la visión preferente dentro de las izquierdas catalanas y españolas
La tergiversada historia de España, heredada de la dictadura, ha ocultado que siempre ha habido dos versiones de España. Una, la uninacional, de las derechas españolas, cuya máxima expresión se dio durante el fascismo. Esta visión de España es la visión de los vencedores de la Guerra Civil. Pero la de los vencidos era la visión plurinacional y pluri-identitaria, característica de las izquierdas. No se conoce en España que tanto el PSOE como el PCE, durante la resistencia antifascista, tenían en su programa el reconocimiento de dicha plurinacionalidad, garantizada por el derecho de decisión o autodeterminación, que aseguraba que la deseada unión de España estuviera basada en la voluntad de las distintas regiones y naciones de España, en lugar de estar unidas por la fuerza, tal como exige la actual Constitución Española, que asigna nada menos que al Ejercito la función de asegurar tal unión (cláusula impuesta por el Monarca y el Ejército en el redactado de la Constitución). En esta última versión, la uninacional, se consideraba a la visión plurinacional como la anti-España, siendo brutalmente reprimida por el régimen dictatorial, y todavía ocultada o discriminada durante el régimen del 78 iniciado en la inmodélica transición, como resultado de la pervivencia de la cultura franquista, todavía muy extendida en los aparatos del Estado español, incluyendo su judicatura y sus órganos de seguridad.

La represión fascista contra los que la dictadura definió como rojos y separatistas
La mayor represión fruto del golpe militar fascista y del régimen que le siguió fue dirigida a los que fueron definidos como rojos y separatistas, categorías que incluían en Catalunya a aquellas personas que habían luchado por una España justa, libre y democrática (a las que definían como rojos), y a aquellas personas que luchaban por una España plurinacional (a las que definían como separatistas). Y lo peor de esta represión era que a uno se le definiera como rojo y separatista, como lo fue gran parte de mi familia, incluyendo mi padre, al que se le supuso separatista por haber sido secretario de la Asociación en Defensa de la República Catalana en la Federación Española. Mi padre era federalista, no secesionista. Y amaba profundamente a España y a Catalunya. Era valenciano de origen y maestro ilusionado, junto con mi madre, también maestra ilusionada, con las reformas docentes realizadas por la Generalitat de Catalunya y por la II República. Que los considerasen a ellos, mis padres (y mis tíos y tías que tuvieron que dejar España y más tarde luchar contra el nazismo en la Francia ocupada) como anti-España, es absurdo y ofensivo en extremo, pues lucharon y dieron lo mejor de su vida por otra España diferente a la España monárquica borbónica, centrada en la capital del Reino, Madrid (que no tenía nada que ver con el Madrid popular), radial, jerárquica, corrupta e injusta. Su España era republicana, democrática, justa y plurinacional. Pero para los “nacionales” (así se definían a sí mismas las fuerzas fascistas), los que apoyaban la otra visión de España eran antiespañoles. Para ellos, separatistas eran todos aquellos que no compartían su visión uninacional. El president Companys (al que los fascistas fusilaron), que había sido director de una revista titulada Nueva España, y que fue Ministro del gobierno español republicano, era un federalista, no un secesionista. Y sorprenderá también a muchos lectores saber que los mártires y héroes cuya vida y muerte se homenajea el día nacional de Catalunya, el 11 de septiembre, por defender los derechos de Catalunya frente a Felipe V, de la realeza borbónica, también luchaban por el bien de España, dato que las derechas nacionalistas españolistas y los independentistas siempre ocultan en su historia tergiversada de España. Cito textualmente las palabras del General Villarroel, que dirigió a los luchadores que se enfrentaron a las fuerzas borbónicas que los derrotaron, eliminando los derechos de la nación catalana: “Señores, hijos y hermanos: hoy es el día en que se han de acordar del valor y gloriosas acciones que en todos tiempos ha ejecutado nuestra nación. No diga la malicia o la envidia que no somos dignos de ser catalanes e hijos legítimos de nuestros mayores. ¡Por nosotros y POR LA NACIÓN ESPAÑOLA PELEAMOS! Hoy es el día de morir o vencer” (el original no está en mayúsculas, las añado para que se pueda leer bien). Queda claro que los héroes masacrados por las tropas borbónicas luchaban por otra visión de España, claramente plurinacional, cuya memoria es recordada el 11 de septiembre, la Fiesta Nacional de Catalunya. El Día Nacional en la primera versión de España –la uninacional borbónica- es el día de la Raza (tal como se llamaba) en el que se celebra la victoria y conquista de un nuevo continente. En Catalunya, sin embargo, el Día Nacional es un homenaje a los derrotados defendiendo otra visión de Catalunya y de España.

El renacer del plurinacionalismo
Esta visión plurinacional ha continuado viva en las izquierdas catalanas durante la época democrática. Fue precisamente un gobierno de izquierdas -el gobierno tripartito del socialista Pasqual Maragall- el que preparó el Estatut de Catalunya que fue vetado, después de ser aprobado por el Parlament de Catalunya, por las Cortes Españolas y refrendado por la población en Catalunya, por el Tribunal Constitucional (TC), controlado por el PP. Tal veto (de partes esenciales de aquel Estatut, como considerar a Catalunya como una nación) y la pasividad del PSOE han creado la situación actual. La derecha española en general, y el PP en particular, han sido una fábrica de independentistas. El nacionalismo españolista y su versión y expresión uninacional son la mayor causa del crecimiento del independentismo.
Dicho esto, me niego a creer que el gobierno Rajoy esté aplicando claras políticas represivas que están incrementando el independentismo como resultado de su incompetencia, como algunas voces de izquierdas están indicando. El Sr. Rajoy encaja perfectamente en el molde extremista del nacionalismo uninacional heredado del franquismo. Cree, como también creen muchas personas de derechas, e incluso de izquierdas, que los partidos independentistas son los responsables de haber creado este enorme movimiento en Catalunya, sin querer darse cuenta de que la realidad es precisamente lo contrario. Ha sido el hecho de ver desoídas las justas demandas de redefinición de España lo que ha convertido el deseo de reconocimiento en un deseo de separación. Y el hecho de que la visión uninacional sea todavía la dominante en España, en parte debido a la renuncia por parte de las izquierdas tradicionales de su visión plurinacional, explica el comportamiento electoralista de Rajoy, totalmente comprensible desde el punto de vista electoral, pues lo beneficia a nivel de votos.

La demanda por un referéndum
En Catalunya, según las encuestas, la mayoría favorece una consulta o un referéndum sobre si Catalunya debería separarse o  no de España. Tal apoyo va (según la encuesta) de un 70 a un 80%. Sin embargo, la mayoría no es favorable a la independencia. La prohibición del “referéndum” por parte del Estado y del gobierno Rajoy, consecuente con su historia de falta de sensibilidad hacia las peticiones provenientes de Catalunya, ha generado una gran protesta, claramente instrumentalizada por los partidos independentistas que gobiernan Catalunya, que han utilizado a su vez métodos sectarios y antidemocráticos en su instrumentalización del referéndum, el cual se ha transformado más en un plebiscito de apoyo a la independencia que en un auténtico proceso de debate democrático sobre los méritos o deméritos de tal opción, libremente expresados en los medios públicos de la Generalitat. En realidad, tales medios han sido meros instrumentos independentistas.
Esto ha dado pie a desarrollar una enorme represión contra las instituciones de la Generalitat de Catalunya que está siendo llevada a cabo por los aparatos del Estado uninacional (el judicial y el policial) bajo el gobierno Rajoy, represión que están afectando los derechos políticos y civiles de toda la población mediante medidas que, como han  indicado varios juristas y constitucionalistas de conocido prestigio (como el Sr. José Antonio Martín Pallín, fiscal y magistrado emérito del Tribunal Supremo, el Sr. Baltasar Garzón o el profesor Javier Pérez Royo), son ilegales.

Crítica a algunas respuestas de sectores de izquierdas
Ante esta situación es sorprendente el silencio de la intelectualidad española. Me parece bien que unas personas de izquierdas publicaran en El País (hoy uno de los diarios más hostiles a la transformación social y nacional de España) una carta indicando que el referéndum no es un referéndum. Debo ser una de las personas en Catalunya que ha sido más crítica con Junts Pel Sí y su mal llamado referéndum. Ahora bien, me parece muy mal que no critiquen la continua y agresiva intervención del Estado, tanto por parte del gobierno como por parte de los aparatos del Estado, dirigidos por un coronel de la Guardia Civil, procedente de una familia de Fuerza Nueva y hermano de un ex miembro del TC, hecho ampliamente conocido en Catalunya. El sistema judicial y constitucional español dista mucho de ser el sistema democrático que el país tendría si hubiera habido una ruptura con el Estado anterior. Y lo mismo ocurre con las fuerzas de seguridad. Es preocupante que miembros de la Guardia Civil saludaran a miembros de la ultraderecha que los vitoreaban cuando estaban reprimiendo manifestaciones totalmente pacíficas y no violentas. Hemos visto estos días la llegada a Barcelona de grupos civiles fascistas que están intentando agredir a la población, que se está manifestando pacíficamente. Estos mismos grupos fascistas rodearon el centro de Zaragoza, donde fuerzas democráticas estaban reunidas para realizar un acto político que pudiera contribuir a resolver uno de los mayores problemas que hoy existen en España. No ha habido ninguna detención de miembros de dichos grupos. Y los políticos que acudieron al acto tuvieron que encerrarse en el lugar donde éste se realizaba. 

La llamada a la movilización democrática
Cualquier persona democrática, sea o no catalana, consciente de la historia real y no tergiversada del país, necesita movilizarse y decir NO a esta ocupación de Catalunya por los aparatos del Estado central, dirigidos por un gobierno corrupto que utiliza el Estado y sus aparatos de represión para fines partidistas y personales. Escribir ahora diciendo que el referéndum propuesto por la Generalitat de Catalunya no es legal me parece insuficiente. Lo que estamos viendo hoy es la movilización de las fuerzas herederas del fascismo, los súper patriotas de siempre, que están, como también hicieron en el 36, recurriendo a una represión que (por desgracia y como resultado de la insuficiente recuperación de la memoria histórica está contando con la simpatía de amplios sectores de la población española), reforzando así su dominio sobre España y su Estado. La victoria de Rajoy en su enfrentamiento con la Generalitat de Catalunya (conseguida, una vez más, con la pasividad del PSOE) debilitará enormemente a las fuerzas democráticas en España. De ahí la importancia de las fuerzas españolas que se reunieron en Zaragoza representando esa otra España, la plurinacional, sin la cual será también imposible resolver el gran problema social creado a su vez por el mismo Estado uninacional (también con la pasividad del PSOE). La democracia en España está en peligro y el máximo responsable de ello es la persistencia de la cultura franquista en el Estado español.

El movimiento democrático iniciado en Catalunya que debería extenderse al resto de España 
La represión ha movilizado a la mayoría de las asociaciones progresistas de la sociedad civil, desde los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT, hasta los movimientos vecinales, asociaciones de pequeños empresarios, clubs de fútbol, etc. que se están organizando para oponerse a tanta represión. La gran mayoría de dichas asociaciones no son independentistas, pero se sienten ofendidas por la brutal represión que está hoy teniendo lugar en Catalunya. Y un elemento muy importante es que se ha diluido el protagonismo que los partidos independentistas y los movimientos afines como la ANC y OMNIUM CULTURAL han tenido hasta ahora, dirigiendo las movilizaciones. Los sindicatos son las asociaciones civiles más grandes de Catalunya, y  junto con la clase trabajadora, que no es independentista y no se movilizó en las campañas independentistas, se están ahora movilizando para defender las instituciones catalanas y la democracia. Es significativo que los trabajadores del puerto no estén abasteciendo a los barcos que han utilizado las tropas enviadas a Catalunya para ocuparla. El movimiento pro-independentista grande, pero no mayoritario, se está ampliando en un movimiento más grande a favor de la democracia, de las instituciones catalanas y de la plurinacionalidad de España. Hoy, significativamente reunidos en el Museo de Historia de Catalunya, han aprobado un manifiesto en el que se convoca a la sociedad civil catalana a defender la democracia en Catalunya, violada ahora por el intervencionismo judicial y político del Estado español. Por el bien de Catalunya y de España es importante que se haga esta movilización de todas las fuerzas democráticas en contra de las políticas antidemocráticas y represoras que están siguiendo los herederos de la dictadura que oprimió tanto a las clases populares de los distintos pueblos y naciones de España.