9.19.2017

“Las empresas no tienen ningún vínculo de lealtad con sus trabajadores ni con la sociedad” (EL PULPITO LAICO)

El filósofo David Schweickart propone como alternativa al capitalismo un modelo de 'democracia económica', basado en la democratización de los mercados de trabajo y de inversión y la eliminación del trabajo asalariado


A finales de los años sesenta, David Schweickart (Cleveland, 1942) decidía dar un giro a su carrera como matemático y trasladarse a Birmingham (Alabama) para impartir unas clases de verano universitarias, experimentando de primera mano la represión estudiantil y la violencia policial contra los afroamericanos en el sur estadounidense. “Como estudiante universitario no tenía ningún interés en política, era otro chico conservador más. Estudié matemáticas, en esa época se daba mucha importancia a las ciencias. Los patriotas debíamos estudiar matemáticas e ingeniería y ayudar con el desarrollo técnico del país”, recuerda con ahínco.
Aquel despertar político de la ciudadanía estadounidense con la marcha de Martin Luther King desde Selma (Alabama) marcó para siempre la carrera profesional de Schweickart. “¿Qué estoy haciendo como matemático?”, me preguntaba. En aquel contexto, accedió a El Capital de Karl Marx deteniéndose en cada ecuación y nada volvió a ser igual. Tras su regreso a su estado natal, David Schweickart disipa su curiosidad intelectual con un doctorado en Filosofía por la Universidad Estatal de Ohio. Disciplina en la que finalmente desarrolla gran parte de su carrera profesional, impartiendo hasta la actualidad clases en la Universidad de Loyola de Chicago.
Fruto de su interés por la obra de Marx y el descontento con el sistema económico predominante en Estados Unidos, en 1993 publica su primera obra, Contra el capitalismo. En ella, Schweickart desarrolla una alternativa al capitalismo en una época en la que –tras el colapso de la Unión Soviética- el mantra mundial giraba en torno al ‘There is no alternative’ de Margaret Thatcher. Su modelo, definido como ‘Democracia Económica’, se adentra en las variantes al modelo soviético tratando de buscar un socialismo más eficaz.
Reconociendo los logros del socialismo dirigido en Rusia, China o Cuba, como sacar de la hambruna a sus poblaciones, el filósofo y matemático estadounidense considera que es posible un socialismo de mercado basado en diversas experiencias. La autogestión de los trabajadores en Yugoslavia, el modelo cooperativo de la empresa Mondragón y las particularidades del capitalismo japonés (intervención estatal a gran escala en las decisiones de inversión, alta protección y participación de las pequeñas empresas y de sus trabajadores en la toma de decisiones), son las principales experiencias de éxito que aborda en el conjunto de su obra.
A su paso por España, dentro del curso de verano de la Universidad Autónoma de Madrid ‘Alternativas ecosociales en el Siglo de la Gran Prueba’, David Schweickart atiende en exclusiva a este medio en una cafetería céntrica de la capital.

¿Qué enseñanzas aprendió de Marx?

Sabía que había muchos problemas en el mundo, pero con Marx aprendí que el problema principal era el sistema económico. Ten en cuenta que en aquel momento de inicios de la década de 1970 no era tan evidente; no había tanto desempleo, los sueldos subían, los estudiantes no se endeudaban como ahora.
Me abrió los ojos al hecho de que el capitalismo es un sistema inherentemente explotador, y además se trata de una explotación invisible. Fue una revelación deslumbrante. Pero la pregunta, una vez Marx me convenció de que el capitalismo tenía problemas estructurales profundos, era cuál es la alternativa.

¿Qué cuestiones a las que no da respuesta Marx trata de resolver con su obra?

Marx no intentó dar una alternativa. Tenía fe en el carácter racional del ser humano y en que, llegado un punto, veríamos las contradicciones del capitalismo (en un enfoque que es clara herencia de Hegel). Marx celebra ciertos elementos del capitalismo y en el Manifiesto comunista afirma que el capitalismo ha creado más maravillas que nunca antes, pero también está lleno de contradicciones. Y fruto de ellas, ha dado lugar a un tipo de crisis completamente nueva: las crisis de superproducción.
¿Cómo puede generarse una crisis por producir demasiado? Es consecuencia de que la sociedad esté dividida entre propietarios y trabajadores: la lógica de los propietarios es mantener los sueldos lo más bajos posibles, pero entonces no se puede consumir todo lo que se produce. Esto que genera un círculo vicioso: menos beneficios, más despidos, etc. “Tiene que haber una forma de organizarnos mejor”, pensé.

¿Cómo surge la idea de explorar la alternativa de ‘Democracia Económica’?

Durante un tiempo parecía que había alternativa. Paul Samuelson preveía que, hacia la década de 1990, la URSS superaría a EEUU en crecimiento económico, pero empezó a decaer y mostrar serias deficiencias e ineficiencias. No podía basarme en Marx para las alternativas, porque todo se había vuelto demasiado complejo para que él lo hubiera previsto. Era claro que hacía falta pensar alternativas.
Me fijé en los experimentos cooperativistas, con introducción de mercados, en Yugoslavia y Hungría. Una idea importante es que no existe un único “Mercado”. Lo que llamamos “mercado” en realidad son tres: mercado de bienes y servicios, mercado de trabajo y mercado de capital.
Si lees a Marx, la conclusión es que hay que eliminar el mercado de trabajo y el de capital en el sentido de democratizar esos ámbitos. De ahí que hable de ‘Democracia Económica’. A la vez, conviene mantener el mercado de bienes y servicios, porque es una forma de democracia. Citando a Schumpeter, el dinero de los consumidores en el mercado de bienes y servicios opera en cierta medida como un voto: manifestamos qué queremos, qué no, y el mercado reacciona y trata de adaptarse a las preferencias. Democraticemos el trabajo.
Siempre cantamos las virtudes de la democracia, pero sorprendentemente desaparece en cuanto se trata del trabajo. Podemos elegir al presidente, pero no al jefe. Ocurre algo parecido con la inversión. Las decisiones en materia de inversión requieren planificación a largo plazo y afectan a muchísimos ámbitos y a las vidas de todos. ¿Por qué no tenemos voz al respecto? Los inversores deciden invertir o no, cuando y como quieren.
Si queremos una economía democrática de verdad, hace falta incorporar la democracia al trabajo y a la inversión. Los datos empíricos demuestran que las empresas democráticas funcionan al menos tan bien como las capitalistas y la banca pública también funciona en Japón o Corea del Sur.

El término ‘socialismo de mercado’ puede acarrear muchas críticas por parte de los marxistas más acérrimos.

Marx nunca dijo que no pueda haber mercados. Al inicio de El Capital -cuando lleva a cabo el análisis de las mercancías, el intercambio, el valor, etc- queda claro que el elemento fundamental, lo que lo cambia todo, es un nuevo tipo de mercancía: la fuerza de trabajo. 
De repente, los seres humanos solo tienen una cosa que vender, su fuerza de trabajo. Ese es el secreto del capitalismo que desentraña Marx. Por la fuerza de trabajo se paga lo mismo que por cualquier mercancía. El problema es que la fuerza de trabajo sea una mercancía, la única que pueden ofrecer los trabajadores.






¿Cómo entendemos en su modelo el papel que debe jugar el mercado?

Lo que planteo es que cabe una sociedad socialista que tenga mercado siempre y cuando la fuerza de trabajo no sea una mercancía. El problema es la competencia, los trabajadores no tienen por qué competir por ver quién trabaja más por menos. Eso es consecuencia de la lógica propia del capitalismo (amenaza de despidos, etc.).
Estoy convencido de que Marx estaría de acuerdo en que el problema no es el mercado per se, sino la explotación de la fuerza de trabajo y la división entre propietarios de los medios producción y los trabajadores. Otra cosa relevante, aunque Marx lo planteara en términos muy abstractos, es que al hablar de capitalistas se refiere a quienes aportan el capital, pero en realidad no hacen nada. No son productivos, no fabrican las máquinas, ni los edificios, ni aportan nada; así que podemos tener un mundo sin capitalistas. Si el problema es la fuerza de trabajo como mercancía, ¿por qué no establecer fuerzas y centros de trabajo democráticos en los que se trabaje juntos y se compartan los beneficios? Ahí radica parte de la solución, en librarse del trabajo asalariado.

En su obra, Mondragón aparece como un ejemplo de éxito. En 2013 cerró su buque insignia Fagor y ha sido aprovechado por medios y economistas para condenar el modelo cooperativista al fracaso. ¿Ha arrastrado Mondragón los mismos males que una empresa capitalista al uso, tratando de crecer sobredimensionadamente y competir en un mundo globalizado?

Mondragón es un caso muy interesante. Es la inspiración para cualquier modelo cooperativista. Cierto, Fagor quebró, pero Mondragón opera con una lógica distinta a la de las empresas capitalistas. Prueba de ello es la reubicación de los trabajadores cooperativistas. Al participar en el capitalismo es cierto que se contagia de algunas de sus dinámicas e instituciones: hay trabajadores contratados y existe una cierta tendencia al crecimiento. Pero siempre está la diferencia interesante en su fundamento: orientación al empleo y distinta forma de afrontar crecimiento. Los trabajadores quieren proteger su trabajo, así que no se produce una deslocalización en el sentido capitalista.
Las empresas capitalistas no tienen ningún vínculo de lealtad con sus trabajadores ni con la comunidad. Para las empresas cooperativas que operan en el capitalismo, es difícil sobrevivir con éxito en la competencia encarnizada del capitalismo. Sigo pensando que Mondragón es un ejemplo histórico de éxito.

¿Qué instrumentos son clave para evitar que la competencia capitalista y la dinámica neoliberal afecten a las cooperativas?

No hay una solución definitiva. Es más difícil establecer cooperativas que montar una empresa capitalista. Si reforzamos la banca pública, se puede favorecer la creación de cooperativas. Lo bueno es que dan estabilidad a las comunidades, no se van, y eso es un problema esencial hoy.
Fijémonos en Detroit, al abandonar las empresas la ciudad solo queda tierra quemada. La gente creía aquello de que lo que era bueno para General Motors era bueno para EEUU, pero ahora somos mucho más escépticos sobre la lealtad o el compromiso de las empresas. Los procesos de deslocalización son ilustrativos en ese sentido. Los instrumentos clave pasarían por el control social de la inversión y un sistema de bancos públicos que canalicen los fondos de inversión.

¿El colapso mundial en 2008 ha sido la gran oportunidad perdida para cambiar o reformar el sistema?

Uno de los problemas de la crisis de 2008 es que no había ninguna sensación de alternativa. Ante algo así hay que rescatar a los bancos porque si no se les rescata toda la economía sufre, la gente pierde su trabajo, no hay ingresos públicos… ¿Y por qué no nacionalizar la banca? Nadie pensaba en eso, no era una posibilidad, suena a comunismo.
Pero ¿acaso hemos vuelto a la normalidad? Es sorprendente porque ahora, más que cuando empecé a escribir, existe una profunda sensación de que el sistema no funciona y está corrompido. Si no, ¿por qué se elige a Donald Trump? Si hemos elegido este presidente es porque no estamos en una situación normal.
Los datos muestran la evolución y la relación entre productividad y sueldos, y cómo los sueldos, ajustados a la inflación, son más bajos ahora que en los años 70. No tiene nada que ver con aquella época dorada del capitalismo entre 1945 y 1975. La productividad sigue subiendo y la situación empeora. Los sindicatos están diezmados, los contratos son cada vez más precarios, aumenta la acumulación de riqueza. Habrá nuevas crisis económicas y quizá entonces será el momento de hacer algo distinto, aunque nadie se atreva a formularlo rotundamente.

En su visita a España aborda cuestiones como la crisis ecológica. ¿Es la gran amenaza que se cierne sobre el capitalismo o cabe la posibilidad de que se produzca un “capitalismo verde” que aproveche la coyuntura climática?

 El capitalismo verde no es una imposibilidad lógica, pero sí virtual. El capitalismo necesita crecer para estar sano. La plusvalía capitalista debe reinvertirse para generar más beneficio. Si no se invierte, la consecuencia es una recesión con efectos devastadores. Hace falta consumo y crecimiento constantes. Es curioso: cuando la economía no crece se dice que hay “estancamiento”; cuando las células del cuerpo no crecen lo llamamos estabilidad, y si crecen lo llamamos cáncer.
Siempre cito a Kenneth Boulding, un economista que decía que “solo un loco o un economista creerían que un crecimiento exponencial puede perpetuarse en un mundo finito”. Solo hay que hacer las cuentas. En Estados Unidos durante el siglo XX, incluso con la Gran Depresión, hubo una tasa media de crecimiento anual del 3%. Con esa tasa de crecimiento, la economía se duplica cada 24 años. En un siglo, se multiplica por 16. El PIB de Estados Unidos en el año 2000 era de 10 billones de dólares.


¿Alguien puede creer que para final de siglo la economía será 16 veces mayor?, ¿qué consumiremos 16 veces más? Te dicen que no serán cosas materiales, pero que alguien me diga cómo se puede conseguir un crecimiento así sin consumo material. Tenemos que poner freno, y es una necesidad urgente por lo que estamos haciendo con los océanos y el clima.
Si queremos parar el cambio climático hace falta la intervención decidida del Estado. En la derecha se oponen, pero no hay alternativa. Y lo interesante es que sí existe una alternativa: la Democracia Económica.
Las empresas capitalistas tienden a crecer con rendimientos constantes de escala, pero esa lógica no opera en las empresas democráticas, aunque exista competencia. No hay interés en crecer de esa forma porque eso supone repartir los ingresos entre más gente, en lugar de obtener más beneficios para unos pocos, como en las empresas capitalistas. La competencia es buena, es el motor de la innovación y es sano intentar mejorar, pero el problema es la necesidad de crecimiento constante.


9.17.2017

NOTÍCIES 1754 (d'un correu d'un apreciat amic)

La policia espanyola ha fet tancar la web del referèndum. Vet aquí la nova:
http://www.ref1oct.cat
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El Juncker diu que acceptarà la independència:
http://www.directe.cat/noticia/640207/video-exclusiva-junker-diu-que-la-ue-reconeixera-la-independencia-si-guanya-el-si-l-1-o
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Cent advocats defensaran els acusats pel referèndum:
http://www.directe.cat/noticia/639361/cent-advocats-es-posen-a-disposicio-del-pais-per-defensar-els-encausats-pel-referendum
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Per saber com estan a la Provença:
http://www.ccma.cat/tv3/alacarta/blog-europa/el-nicard-resisteix/video/5601037/
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Una bona notícia:
http://www.directe.cat/noticia/639845/el-president-de-seat-a-catalunya-ens-adaptarem-com-ho-hem-fet-al-regne-unit-amb-el-brexit
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La policia espanyola no deixa que els mossos comprin fusells:
http://www.rac1.cat/programes/el-mon/20170914/431271209570/la-guardia-civil-bloqueja-un-miler-darmes-llargues-comprades-pels-mossos-des-de-fa-un-any.html
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La policia espanyola només serveix per cercar urnes o paperetes:
http://blocs.tinet.cat/tokra/files/2017/09/policia-espanyola-cerca-urnes.jpg
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El Rajoy, la Soraya, i el Guindos van dir aquesta mentida: "El rescat bancari no costarà ni un euro als ciutadans". Doncs bé, el Banc d'Espanya ha reconegut que només recuperarà 14.275 milions dels 54.000 milions del rescat bancari. La factura, si el tribunal de comptes no ho impedeix, és per als contribuents. El PuntAvui, 08.9.17

8.25.2017

La economía crece, los salarios caen: España no ha salido de la crisis El pulpito laico

Los datos del PIB del segundo trimestre muestran un mejora económica apabullante en todas las partidas, excepto en la remuneración de los trabajadores
El ministro de Economía reconoce que hasta que no se recupere todo el empleo perdido en la crisis no se puede decir que España se haya recuperado
El tipo de empleo que sea crea, temporal y precario, hace que los salarios de los trabajadores no reciban su parte en la recuperación económica

Belén Carreño
La economía va como una moto. La actividad crece en España  a tasas superiores al 3%, muy por encima de los países homólogos, y ya se ha alcanzado el nivel de renta previo a la crisis. Estas proclamas son ciertas y conviven con otras realidades mucho menos satisfactorias. La economía española tiene una tasa de paro del 18%, muy superior a la de los países europeos, y los salarios siguen sin recuperarse. Es más. En el segundo trimestre de este año 2017 de boom económico, los datos dicen que el sueldo medio ha vuelto a caer.
Este es el mix de crecimiento con el que España está saliendo de la crisis, una inmersión a pulmón, con el oxígeno de los sueldos de los trabajadores y la política expansiva del BCE. Estos dos pilares sustentan unas rutilantes tasas de crecimiento que también son sus talones de Aquiles.
En la primavera de 2017, el consumo privado fue el auténtico motor de la economía. En opinión del director del servicio de estudios de Funcas, Raymond Torres, el fenómeno puede tener fecha de caducidad. Torres recuerda que el consumo de los hogares está creciendo por encima de la mejora de los ingresos, lo que hace que estén tirando del ahorro. "La tasa de ahorro va a marcar su segundo mínimo histórico", recuerda este economista.
Como los ahorros no son un pozo sin fondo, la capacidad de los hogares de seguir impulsando la actividad económica tiene un límite que se podría mejorar elevando los salarios. Un respuesta que por ahora ni se la ve ni se la espera.
En el segundo trimestre del año la remuneración media por asalariado cayó una décima. No es una caída espectacular pero estaba precedida, por fin, de una subida significativa en el trimestre anterior del 0,4%. La mejora en el arranque del año parece así quedarse en un espejismo y continuar la tendencia de congelación o reducción de la remuneración media en los años precedentes.
También cae el coste laboral unitario (un 0,4%), y todo esto en medio de subidas del empleo por encima del 3%, en línea con la actividad económica pero a años luz del bolsillo de los trabajadores.
Según los datos de la EPA, en España aún hay casi cuatro millones de parados, rozando el 18% del desempleo. Esta cantidad de desocupados es una de las explicaciones, la tradicional, que ofrece la teoría económica a la razón de por qué crece la economía y no lo hacen los sueldos. Aún hay un exceso de oferta y hasta que no se equilibre se complicará ver subidas de sueldos.
Pero la cuestión no es que los sueldos no suban, ¡es que incluso caen! Y para explicar esta cuestión Torres cree que entra otro valor en juego: el del tipo de empleo que se crea. La "composición" del mercado de trabajo, con alta temporalidad y con empleos relacionados con sectores poco productivos, es una de las claves que lleva a que los nuevos empleos que se crean estén aparejados a salarios a la baja.
Para el economista José Domingo Roselló, la parcialidad y el tipo de jornadas laborales también explican este descenso en la remuneración. Aunque los datos que se conocieron el jueves solo hablan de empleos a tiempo completo (o su equivalente) sí dejan ver una aminoración en las horas trabajadas en pleno subidón de casi 480.000 puestos de trabajo a tiempo completo más. Trabaja más gente, pero no se reparte a jornada completa.
Roselló también recuerda que en el mismo trimestre de 2016 se devolvió parte de la paga extra de los funcionarios. La aportación ha influido en la comparación frente al año anterior, aunque no justifica la tendencia.
Los economistas claman por subidas salariales ligadas a la productividad, que por hora trabajada está en el 1,3%, y los sindicatos piden que en algunos sectores se gane poder adquisitivo y se llegue hasta el 2,5%. Pero la moderación salarial sigue su curso, envuelta en una tendencia global de desproporción de la riqueza a favor del capital frente a los trabajadores.
Para el economista José Carlos Díez, "a corto plazo la recuperación no llega a los salarios y a largo plazo la productividad está estancada, lo que lleva a cronificar la precariedad salarial provocada por la crisis". Como receta, propone "aumentar la
productividad y repartir mejor ese crecimiento. Con más inversión, especialmente en capital humano y educación y más innovación en nuestras empresas".
Precisamente captar este tipo de inversión es el objetivo del BCE con su política ultraexpansiva. Y Torres teme que no se esté cumpliendo, ya que la inversión en el ladrillo es una de las partidas que más mejora en el trimestre.


Las Kellys han reclamado ser regularizadas mientras la empresa entrevistava aspirantes a trabajar foto: TOMEU FERRER

Menos porción de la tarta

En cuanto a la preocupación por los salarios, el propio Luis de Guindos en rueda de prensa explicó que el peso de los salarios en la economía apenas se sitúa en el 49%, cuando antes de la crisis se fijaba en el 51%. Pero auguró que cuando se recuperen los casi dos millones de puestos de trabajo que faltan para tener el mismo tamaño de mercado laboral que en 2007, los trabajadores volverían a recuperar su porción de la tarta de la riqueza.
Díez cree que el peso de los salarios sobre PIB tocó suelo en el 47% del tercer trimestre de 2016 y que, efectivamente, todo el aumento de remuneración de asalariados se produce por pura creación de empleo ya que los salarios en media están estancados. Pero revertir al tendencia será complicado en un contexto internacional en el que los trabajadores son los perdedores en el reparto de la riqueza.
La caída de las rentas del trabajo en la economía empezó a darse a finales de los noventa en los países desarrollados y ya en 2007, antes de la crisis, era un fenómeno preocupante. El G-20 tiene su propio grupo de trabajo para analizar lo que considera un problema, ya que el aumento del peso del capital genera desigualdad. Entre 1990 y 2007, los trabajadores de Canadá perdieron casi ocho puntos de su peso en la riqueza y los estadounidenses cerca de cuatro.
Ampliando la mirada, y siempre según datos de la OCDE recabados por este grupo del G-20, los asalariados españoles han perdido entre 1970 y 2014 casi 15 puntos de su participación en la tarta de la riqueza. Italia, Corea del Sur y Estados Unidos son los otros tres países estudiados donde la participación de los salarios en la economía ha caído más de un 10% en este mismo periodo.
El fenómeno tiene mucho que ver con la nueva economía, los nuevos modelos de empleo, la deslocalización de mano de obra a otros países más baratos... y muchos factores que se están aún estudiando. El problema es que esta tendencia cogió a España con el pie cambiado acelerando y agravando el fenómeno. Así, cuando la economía empieza a emerger, lo hace en un proceso global de estancamiento de los sueldos.
El debate de la renta básica y de los salarios mínimos ha surgido precisamente tras extenderse este fenómeno que será complicado que España revierta en solitario.
Por el momento, el propio De Guindos ha reconocido que no se puede hablar de salida de la crisis hasta que se creen estos casi dos millones de empleos que faltan para retomar el nivel del mercado de trabajo de 2007. Y que será en ese momento cuando la "normalización" de los salarios se vaya produciendo.

8.24.2017

Los bolardos del ministro de Antón LOSADA EL PULPITO LAICO

El ministro Zoido sabe, porque de seguro se lo habrán explicado los excelentes expertos de la Policía y la Guardia Civil, que el falso debate sobre los bolardos no lleva a ninguna parte o, aún peor, conduce a tomar malas decisiones.


Resulta de una frivolidad temeraria la actitud del ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, al sumarse al batallón mediático antiColau de guardia, alimentando el surrealista debate sobre los bolardos mientras inoculan en la opinión pública la falsa ilusión de que la amenaza del terrorismo yihadista se espanta con unos maceteros.
Desmontada la mentira de unas declaraciones inventadas para presentar al president Puigdemont como un monstruo insensible que sólo piensa en el procés, incluso ante este atentado tan terrible, han activado el plan B: la culpa es de la alcaldesa Ada Colau por roja buenista, por progre idiota y por no poner bolardos "porque coartan la libertad".
Pedir responsabilidad a los medios de extrema derecha, que existen entre nosotros aunque no los queramos ver, resulta una tarea tan heroica como inútil; basta con comprobar cómo se lanzan al olor de la sangre fresca. Pero al ministro sí cabe exigirle y demandarle sentido de Estado y una mínima responsabilidad.
El ministro Zoido sí sabe, porque de seguro se lo habrán explicado los excelentes expertos de la Policía y la Guardia Civil, que ese falso debate lleva a ninguna parte o, aún peor, conduce a tomar malas decisiones; como llenar nuestras calles y plazas de obstáculos que pueden dificultar la acción de los terroristas, pero también el tráfico y la reacción ante una emergencia o un accidente. Si mañana por desgracia algo así sucediese, los mismos que hoy reclaman bolardos preguntarán indignados por qué había obstáculos dificultando la evacuación en una zona con tanta aglomeración de gente. En el fondo les da igual, solo es una excusa.
El ministro sabe perfectamente que la famosa circular de diciembre recomendaba poner obstáculos o incrementar la presencia policial y sabe perfectamente que la segunda fue la opción elegida en las Ramblas, y en casi todas las ciudades y capitales de España. Los bolardos y maceteros no habrían evitado una masacre en Cambrils, la impidió la presencia policial. Además de no faltar a la verdad, Zoido haría bien en comportarse con la responsabilidad que exige un cargo tan delicado como dirigir el Ministerio del Interior.
Si no quieren hacer caso a los numerosos expertos y arquitectos que estos días aconsejan no llenar nuestras ciudades de bolardos y demás murallas accidentales, háganse al menos las preguntas que, o no le hacen, o no responde, el ministro. Pregúntense si continúa siendo razonable mantener a los Mossos con acceso limitado a la inteligencia antiterrorista, o fuera de la Interpol, cuando Catalunya constituye una zona de máximo peligro. O qué va a hacer nuestra inteligencia antiterrorista para intentar detectar estos nuevos perfiles de potenciales terroristas, que conocen los sistemas de vigilancia y saben cómo burlarlos. O qué cambios vamos a ejecutar en nuestra política exterior para dejar de dar abrazos y empezar a presionar a los grandes financiadores de salafismo, Arabia Saudí y Qatar.
Sargento de Hierro @MeoNapalm
Poner bolardos en la puerta de tu casa para impedir que entre tu suegra.

8.21.2017

Memoria histórica Violadas, asesinadas y arrojadas a un pozo. Se inicia la exhumación del crimen del Aguaucho (EL PULPITO LAICO)

María Jesús, Coral, Josefa, María y Joaquina fueron asesinadas en la finca del Aguacho hace 81 años. La escuadra de falangistas que perpetró sus muertes paseó su ropa interior en la punta de sus fusiles por todo el pueblo de Fuentes de Andalucía (Sevilla) después de obligarlas a prepararles una comida y violarlas.
maría serrano
@marserranov
 
Pablo Caballero tenía solo seis años cuando perdió a la tita Josefa, su segunda madre. Entrecortado, no olvida la fecha del último día que la vio con vida, 17 de agosto de 1936. Ocurría en el municipio de Fuentes de Andalucía (Sevilla).
“Estuve años preguntando por ella. En el pueblo me decían que la habían llevado a un pozo y que esos que gritaban por las calles borrachos le habían quitado la vida”.
Han pasado 81 años y Pablo no puede evitar emocionarse. Sabe que pronto se conocerá la verdad del crimen del Aguaucho, la antigua finca donde cinco mujeres perdieron la vida, después de que un grupo de falangistas las llevara hasta aquel cortijo abandonado para violarlas, asesinarlas y arrojarlas a un pozo.
El próximo 11 de septiembre se iniciará la exhumación de aquel viejo hoyo sellado a tan solo cien metros de la autovía A-4. Su apertura revelará la cifra exacta de mujeres que fueron cruelmente arrojadas en aquel lugar, situado en el término de La Campana. La Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía ha iniciado los trámites para completar los trabajos de esta fosa de mujeres en un pueblo donde fueron asesinadas un total de veinticinco.

“Se llevaron a las más jóvenes y a las más nuevas”

Los más viejos de Fuentes siempre decían la misma frase del Aguaucho. “Se llevaron a las más jóvenes y a las más nuevas”. Fuentes de Andalucía fue uno de los pueblos donde el golpe militar triunfó de forma inmediata. Sin existir resistencia alguna, no se efectuaron disparos más que al aire por parte de la Guardia Civil. En la mañana del día 19 de julio, la mayoría de los fontaniegos destacados de izquierda fueron apresados por los golpistas.
Las cifras oficiales destacan que la represión organizada en Fuentes dejó en fosas comunes 116 cadáveres entre el 24 de julio y el 29 de septiembre de aquel año. En el Registro Civil figuran 103 fallecimientos (25 mujeres y 78 hombres), y en todos aparece como causa común “la Guerra”, a pesar de la ausencia de conflicto. La alta población femenina fusilada en el pueblo lo señala como uno de los municipios donde las mujeres sufrieron con mayor crudeza la represión.
Juan Morillo señala a Público cómo quiso contar aquella historia a través de la obra de teatro “Romanche del Aguaucho” representada por casi un centenar de espacios. “El pueblo entero quedó marcado por el crimen de un grupo de niñas que solo habían bordado una bandera o habían participado en las manifestaciones del 1 de mayo. No habían hecho nada más. Mi madre era amiga de algunas de ellas que vivían en la antigua calle Aurora del pueblo”. Morillo sabe que aquel relato oral tardó casi setenta años en que fuera escrito. “Moreno fue el primer historiador que puso sobre el papel la historia del Aguaucho en el año 1999. Fue cuando conmocionamos a muchos al conocer una historia tan trágica”.

“No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”

Desde la toma del golpe militar en la ciudad de Sevilla, el general Queipo de Llano animaba a las escuadras de voluntarios falangistas a emprender cualquier método que doblegara a la población local. En el caso de las mujeres incitaba incluso a la violación desde sus arengas radiofónicas. “Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”.
Moreno señala que “estos mensajes del general Queipo de Llano invitando a la violación nos demuestran que no tenían límites para la consecución de sus propósitos, violación y muerte. Todo valía”. El crimen del Aguacho se “justificaba” así por parte de los legionarios que querían paralizar a la población tomando a las más inocentes, mujeres jóvenes de entre 16 y 22 años de edad. Muchas de ellas criadas de señoritos.
El crimen del Aguaucho se ejecutó el 27 de agosto de 1936. Moreno relata con crudeza cómo un grupo de grupo de mujeres jóvenes “fueron conducidas en una camioneta desde el Depósito Municipal a un pequeño cortijo conocido como el Aguaucho, situado en el término de La Campana junto a la carretera, cerca del cruce con la autovía A-4”. Separadas del resto de mujeres que tenían como destino ser fusiladas en las tapias del cementerio, cinco de ellas fueron conducidas a una finca abandonada. María Jesús Caro González, de 18 años de edad y soltera, las hermanas García Lora, Coral y Josefa de 16 y 18 años de edad, María León Becerril de 22 años y soltera y Joaquina Lora Muñoz, de 18 años y soltera.

La ropa interior en la punta de los fusiles sin ocultar el crimen

“Sabemos que fueron asesinadas y arrojadas a un pozo, desconociendo qué ocurrió exactamente durante las horas en que transcurrieron los acontecimientos”, afirma Moreno. Al atardecer del mismo 27, el camión que había subido con las mujeres entraría por por la Puerta del Monte y recorría la calle principal de Fuentes, la Carrera. El vehículo era conducido por la cuadrilla de asesinos falangistas ebrios. Era ya de noche y algunos de ellos portaban en la punta de los fusiles la ropa interior de las jóvenes que horas antes se habían llevado. “Eran bragas y sostenes de las niñas que habían obedecido a la ley militar sin conocer el triste destino que les esperaba. Daban voces por las calles vacías”, aclara Moreno. Mientras familias lloraban sin desconsuelo en el interior de la casa la muerte de aquellas inocentes.
En 1999 se pone el caso por escrito. Moreno preguntaba sin descanso por las calles de Fuentes sobre un crimen, el del Aguaucho. “Todos los testimonios coincidían en que las mujeres eran fusiladas en el Cementerio Municipal, pero una vez ocurrió el caso relatado del Aguaucho, sabían que habían enterrado en un pozo a varias de las más jóvenes. Alguno añadió que “las obligaron a prepararles la comida antes de abusar de ellas y asesinarlas”. Otros vecinos hablaban de las amenazas y los insultos que tuvieron que soportar las niñas en medio de la comida y de los viejos falangistas que atormentados hablaban que “lo que hicimos con aquellas muchachas”. Ninguno de ellos fue nunca juzgado por el crimen y sus nombres no han trascendido como culpables. El caso ha quedado impune.

Un monumento por suscripción popular

Morillo recuerda que el conocimiento del caso del Aguaucho hizo que el pueblo tomara conciencia del terrible crimen. “Fue tal la conmoción que ha tenido en el pueblo la historia de María Jesús, Coral, Josefa, María y Joaquina que los propios vecinos hicieron una suscripción popular para crear un monumento en el Parque de los Luchadores por la Libertad” coordinado por la Comisión de Memoria Histórica de Fuentes de Andalucía que engloba a familiares y al propio ayuntamiento. La estatua de hierro forjado , obra de Paco Parra e inaugurada en 2013, simula un pozo invertido donde un grupo de palomas se alza ante la vida. Nadie olvida la terrible barbarie ni la descarnada represión que revela el crimen de Aguaucho. Cada 27 de agosto el pueblo de Fuentes les rinde homenaje. La exhumación de sus cuerpos arrojara verdad que falta ante un crimen que parecía olvidado pero que reside en la memoria intacta de muchos fontaniegos.